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Trastornos Psicóticos
Se trata de afecciones graves, de carácter poligénico, lo que significa que son varios genes los que deben darse de forma coincidente para que la enfermedad se manifieste.
Al mismo tiempo ciertas experiencias traumáticas durante el desarrollo y el consumo de drogas, siendo el cannabis la más habitual, pueden actuar como desencadenantes de la enfermedad, haciendo que esta se acabe por manifestar en un paciente que a nivel basal ya contaba con un sustrato genético favorecedor.
La esquizofrenia es el ejemplo más representativo de los trastornos psicóticos. En esta enfermedad un tercio de los afectados vive en una situación de dependencia, por no poder gestionar su autocuidado. No obstante, otros casos evolucionan de forma favorable. La edad de debut habitual se sitúa entre la adolescencia y la treintena. Como hemos comentado el consumo de tóxicos puede desencadenar la aparición de la enfermedad, pero no es condición necesaria. En la psicosis el paciente sufre delirios y/o alucinaciones, perdiendo el contacto con la realidad y sufriendo una ruptura biográfica. Muchas veces existe una repercusión conductual acompañante y coherente con sus delirios o alucinaciones, de modo que objetivamos conductas inhabituales en la persona sana.
Las alucinaciones pueden ser auditivas (lás más frecuentes) o táctiles. Las alucinaciones visuales son inhabituales en la enfermedad psiquiátrica primaria. Los delirios más a menudo descritos son aquellos de prejuicio, vigilancia o persecución, aunque también los hay de tipo místico-religioso o pseudocientífico por ejemplo.
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Trastorno Bipolar
En el caso del trastorno bipolar también puede darse una pérdida de contacto con la realidad, pero lo que está en primer plano es la oscilación anímica, moviéndose entre la depresión y la euforia desmedida.
En las fases de euforia el paciente puede gastar cantidades de dinero desproporcionadas, presentar desinhibición sexual o incurrir en conductas de riesgo que le ponen en serio peligro (como la conducción temeraria por ejemplo). En ocasiones durante las etapas de euforia apenas tienen necesidad de dormir o comer y su estilismo suele ser más extravagante de lo habitual. Los pacientes suelen intercalar periodos largos de estabilidad, excepto en el caso de los conocidos como “cicladores rápidos”, cuyos periodos de estabilidad son mucho más limitados, siendo el curso de la enfermedad más grave.
El paciente bipolar con episodios maniacos o depresivos no tiene por qué presentar alucinaciones o delirios, esto puede darse de forma concomitante con la oscilación anímica, pero no es condición necesaria para hablar de una descompensación bipolar. Existen múltiples tratamientos que pueden ayudar a la persona evitar estos vaivenes anímicos y a llevar una vida totalmente normal.