- La ayuda que necesitas
Alteraciones de Conducta
Los pacientes cuyas capacidades intelectuales se ven mermadas tienen una mayor tendencia a recurrir a la agresividad contra sí mismos o terceros (normalmente cuidadores), así como a sufrir episodios de agitación.
Es el caso de personas con discapacidad intelectual o enfermedades neurológicas como la demencia. Esto es comprensible si tenemos en cuenta que estas personas se pueden ver muy fácilmente superadas por cualquier evento del día a día, al no tener los recursos de autoregulación e inhibición propios de la persona sana. Por este motivo aspectos aparentemente nimios del día a día pueden generar en ellos muchísimo estrés, viéndose fácilmente frustrados. Hay que dejar claro que estas personas no actúan así para dañarnos y frecuentemente no son conscientes de la repercusión emocional que su comportamiento tiene para sus cuidadores, pudiendo llegar a haber repercusiones también a nivel físico.
Las demencias o la discapacidad intelectual nos hablan de cerebros dañados y vulnerables. Esto facilita que en ocasiones aparezcan delirios, escasamente estructurados, en los que el paciente refiere estar siendo robado por su familiar/cuidador o hace alguna otra afirmación que nos hace sospechar que pueda haber ciertas pérdidas del contacto con la realidad, normalmente estas afirmaciones siguen una temática de perjuicio. Por ejemplo: “el vecino del piso superior golpea con un bastón el suelo durante la noche para no dejarme dormir”. No obstante, debemos comprobar que NO exista una base real, ya que desgraciadamente siempre hay personas dispuestas a aprovecharse del vulnerable.
Es necesario administrar tratamiento a estas personas, no solo por la seguridad y bienestar del paciente, sino también por la seguridad de los cuidadores principales, que también deber ser cuidados, evitando su desgaste y deterioro de salud.