Es importante entender que no solo los psicofármacos pueden afectar la vida sexual, sino que los propios trastornos psiquiátricos pueden causar una disminución del deseo.
Trastornos como la ansiedad, la depresión y el estrés pueden llevar a una disminución de la libido. Los problemas de comunicación en la pareja, el estrés en el trabajo o un bajo nivel de autoestima también pueden producir una disminución del deseo sexual. Además, ciertas condiciones como la menopausia, el hipotiroidismo y el hipogonadismo de inicio tardío también pueden contribuir a la afectación de esta esfera.
Es por eso que es tan importante recibir tratamiento si estás experimentando una disminución del apetito sexual. Un profesional de la salud mental puede ayudarte a entender la causa subyacente y a encontrar un tratamiento que funcione para ti. Si por el contrario a pesar de tu trastorno el deseo sexual se encuentra preservado, pero una vez inicias tratamiento este disminuye, tendrás que hablar con tu médico para buscar un tratamiento idóneo y así evitar sufrir este efecto adverso.

